Mi trabajo equilibra días positivos y negativos, alegría y tristeza, grises y colores. En mis piezas, a menudo representan esta combinación, representando el flujo y reflujo de la vida diaria de cada ser humano. Los grises en la piel simbolizan días negativos: problemas, penas y fracasos, esos días y noches en los que una persona se enfrenta al espejo, sintiendo la necesidad de abandonar sus metas y sueños. Sin embargo, en ese momento, una voz interior los abraza, sacude sus miedos, susurrando a su oído, a su alma, algo que remueve sus huesos y pensamientos. Dice: todo estará bien; el amanecer, con sus tonos rosados y violetas, anunciará un nuevo día, un nuevo comienzo, donde se puede ver el rocío de la mañana bañando las flores en los campos, el sinsonte cantando un himno de alegría a la vida. Caminos besados por la luz genuina del sol, el maíz abrazado por el marrón, el amarillo y el rubor. El círculo en mi trabajo representa el espacio de cada persona; Como habitantes de este planeta, debemos apoyarnos mutuamente, respetando nuestras opiniones y decisiones, porque desconocemos la carga que soporta nuestro prójimo. La empatía aligera nuestro peso colectivo en esta vida.
- Mario López